Sólo sé que llegaste en las ondas del aire,
que tu Verbo agitó mi espíritu
y soy eco de luz.



Al principio fui mar
en el oscuro firmamento.
Tu soplo acarició mis olas,
cesó el canto de las sirenas
y tu lira calmó las fieras de las aguas.



Tu voz es número y color,
es la materia viva que brota de tus labios,
densidad de tu pensamiento.



Amaneció en mi oído
el sonido de mi geometría
oscilando del Mi al Do,
con la frecuencia aguda del tono de la madre
en su interior océano.



Las cinco vibraciones
de tu añafil de plata
derriban las murallas de la carne.
Los nombres escondidos redoblan en mi adufe.
Soy un pequeño acorde del salmo universal
repitiendo las sílabas del cosmos
en el concierto creador.
La música del alma
alcanzará el silencio con el último grito.


Emma Margarita R.A.-Valdés         

Del libro: "Algarabía"
Editorial: Obra Social y Cultural de Cajasur.
Publicado con permiso de la Autora.
Prohibida su reproducción sin su expreso consentimiento.
email de la Autora: emmarav@teleline.es




    Palabras de origen árabe y hebreo utilizadas en
    el texto.


    Adufe: Pandero morisco.
    Añafil: Trompeta recta, usada por los moros.




Música: Quiero andar.