Llegó mi río al delta de tus brazos
por un duro, sinuoso, cansancio de llanuras.
En tus manos soy mar
y nube y lluvia y fuente y arroyuelo
y alta cascada herida por las rocas.
Mi crecida interior
lleva humedad salobre de tu orilla,
discurre por la algaida
para llenar con tu agua las acequias.



Asciende mi deseo hacia el oriente
como un largo suspiro;
se aleja de los trágicos espectros
que pueblan mi paisaje.



Vencida mi vesania,
traspaso la frontera del delirio
y contemplo tu rostro
en la arena dorada de mis dunas.
Espejea en mis lágrimas la luz de tu horizonte,
y sonríe en mis labios un bello querubín.



Biznagas luminosas
exhalan bajo el Sol la profecía errante
por los arrecifes.
Acicalas la niebla de mi océano
para la blanca boda de la espuma
y un vendaval de rosas me eleva hacia tu cielo.


Emma Margarita R.A.-Valdés         

Del libro: "Algarabía"
Editorial: Obra Social y Cultural de Cajasur.
Publicado con permiso de la autora.
Prohibida su reproducción sin expreso consentimiento.
email de la autora: emmarav@teleline.es




    Palabras de origen árabe y hebreo utilizadas
    en el texto.

    Acequia: Zanja o canal de aguas para regar o para otros
    fines.
    Acicalar: Pulir, adornar, aderezar a una persona
    poniéndole afeites, peinándola, etc. Hablando del espíritu
    o de las potencias, afinar, aguzar. (El pulimento).
    Algaida: Bosque o sitio lleno de matorrales espesos.
    Terreno arenoso a la orilla del mar. (La breña, la selva).
    Arrecife: Costa peñascosa, acantilado, farallón.
    Biznagas: Ramillete de jazmines en forma de bola.
    Querub o querubín: Cada uno de los espíritus celestes
    caracterizados por la plenitud de ciencia con que ven y
    contemplan la belleza divina. Forman el segundo coro.
    (Los próximos).





Música: Iraqi Dance