Virgencita mía,
mi amiga del cielo,
mi Madre adorada,
mi dulce consuelo.



Hoy como otros días,
te llamo y te ruego
perdones mis faltas,
perdones mis miedos,
el olvido ingrato
de favores viejos,
y mi frialdad...
¡es débil el cuerpo!



Hoy, como otros días,
acudo a tu encuentro,
sabes lo que sufro,
sabes lo que siento,
y si no conviene
cumplir mi deseo
puedes, Virgencita,
mitigar mi duelo.
Yo me acerco a ti,
de quien todo espero,
porque eres mi reina
mi Madre en el cielo.



Y hoy, como otros días,
tu abrazo está abierto,
yo siempre rogando,
siempre recibiendo
de tu caridad...
sin seguir tu ejemplo,
¡perdón, Virgencita,
por mi atrevimiento!.



Sé que tú me amas,
tú sabes te quiero,
y espero de ti,
por tu amor sincero,
ese amor que dio
a tu hijo en precio,
atiendas mis súplicas,
escuches mis ruegos,
y nos des la paz
y al final el cielo.



Emma Margarita R.A.-Valdés           


Del libro:
"Versos de amor y gloria"
Editorial: Biblioteca de Autores Cristianos, B.A.C.
Publicado con permiso de la Autora.
Prohibida su reproducción sin su expreso consentimiento.
email de la Autora: emmarav@teleline.es




          
Música: Fratello sole sorella luna