¡Oh Gran Padre!
Oigo tu voz en el viento,
siento tu calor en el fuego,
tu sabiduría en el vuelo del águila
y tu poder en los brazos del oso.



¡Oh Gran Espíritu!
Hoy acojo a tu Hijo.
Él es la tierra y la lluvia,
el sol, la luna y las estrellas.
Él trae la cosecha y el bisonte.



Con Él me envías el coraje del lobo,
no para ser más que mis hermanos,
sí para luchar contra mi peor enemigo:
yo mismo.



Con Él me envías ojos para ver,
serenidad para entender,
hasta que el arco iris se apague
y se encienda el rojo del crepúsculo.



¡Oh Gran Padre!
He oído tu voz en el viento,
en el rumor de la hierba en la pradera.
Me has llamado y aquí estoy.



Oración cheyenne             


      
            
      

Música: Great Divide