Hermana rosa:
dame tus espinas
para mi mortificación;
y dame tus fragancias
para mis virtudes.



Y la azucena hermana,
¿no querrá darme su blancura
para mi pureza?.
¿Y la violeta, su humildad?
¿Y la malva, su dulzura?
¿Y el espliego, su modestia?



Con todas ellas
haré un ramo
para ofrecérselo a la Señora.


Luis Girol Martínez          


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Música: Haiku