Muere la muerte.
Tu Pasión abre el cielo.
Nace la Vida.
Es tu obediencia,
tu humano sacrificio,
la libertad.

Dolor, dolor,
latigazos, espinas,
traición ingrata.
Sabor a tierra
en tus labios proféticos.
Sed de infinito.

Sangrante, víctima,
abandonado, solo,
clamas al Padre.
Tu cuerpo es llaga,
agua, sangre, pan, vino,
eternidad.

Es tu estertor
el consumatum est.
Amor sin límites.
Se rompe el velo
del templo silencioso.
Triunfa la Voz.



Maternidad
acuna en su regazo
frío cadáver.
Dura agonía,
horror, desolación,
fruto humillado.

Ella es gemido
ahogado en sentimiento.
Mística ofrenda.
Corredentora,
la Dolorosa Madre,
fiel a sus hijos.

Herida arrulla
tu carne de su carne.
Llora el lamento.
Perdona, sufre.
Cumple tu voluntad:
Misericordia.

Fue tu plegaria:
No saben lo que se hacen,
Padre, perdón.
Perdón sin término,
más allá del suplicio
y de la muerte.


Emma-Margarita R. A.-Valdés       

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Publicado con permiso de la autora.
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Música: Eternidad

Esculturas: "El Santo Entierro" y "La Piedad"
Garegorio Fernández (1576-1636) - Valladolid (España)